Grelo

Los grelos son un tipo de hortaliza característico de la cocina gallega y asturiana, aunque también los podemos encontrar en la gastronomía típica del norte de Portugal e Italia. Provienen de los nabos y están formados por las hojas y los tallos recogidos a lo largo del período vegetativo de dicha planta. Son brotes tiernos de las hojas del nabo que aparecen en la planta justo antes de su floración. 

Denominación

El grelo, también llamado nabiza, tiene como nombre científico Brassica rapa L. var. Rapa

Origen

Pese a que el origen del grelo no está muy claro, existe un debate entre quienes consideran que procede del norte de Europa y quienes lo sitúan en Asia central. Lo cierto es que actualmente es característico de Galicia (conocido como grelo gallego) y se cultiva en todo el territorio de dicha comunidad, aunque puede hallarse también en otras regiones y territorios.

Es un producto que requiere una gran cantidad de agua para crecer, por lo que es propio de lugares con climas fríos y húmedos.

Variedades

Aunque el grelo podría considerarse una variedad en sí misma, lo cierto es que en Galicia existen dos variedades diferenciadas y registradas: los grelos de Santiago y el Globo Blanco de Lugo.

¿Qué aspecto tiene?

El grelo tiene la apariencia de un tallo más o menos grueso del que salen algunas hojas y, en el extremo, las flores. Presenta un intenso color verde, que se acentúa cada vez más al llegar el momento de la floración de la planta. Su sabor se diferencia por ser ligeramente ácido, con un punto de amargor y presenta una textura algo fibrosa. 

Modo de preparación y empleo

El grelo es muy fácil de cocinar. Lo tradicional es limpiar el grelo con agua tibia y  tomarlo cocido o hervido como acompañamiento de otros alimentos o como ingrediente principal de varias recetas. Uno de los platos estrella con este producto es el lacón con grelos, o las recetas de grelos con garbanzos o los grelos con patatas.

Lo más importante es lavar muy bien el grelo con agua fría para eliminar toda la tierra del tallo y las hojas. Una vez lavados y escurridos debes introducirlos en abundante agua hirviendo con un puñado de sal.

Es aconsejable partirlos por la mitad y separar la hoja del tallo. Deben cocinarse durante 30 o 40 minutos. Para que adquieran el punto perfecto lo ideal es cocinar los tallos durante 10 minutos más que las hojas. Una vez transcurrido ese tiempo se sacan del fuego, se escurren y ya están listos para servir.

¿Cuándo lo encontramos y en qué condiciones?

Los grelos son un alimento típico de los meses de invierno, ya que se dan mejor en ambientes fríos y lluviosos. Desde diciembre hasta abril o, incluso, mayo puedes consumir grelos en cualquier huerta o mercado. Se suelen sembrar durante los meses finales del verano para que podamos consumirlos en el invierno.

El mejor ejemplar y su conservación

El buen grelo se caracteriza por su color verde vivo. La hoja del grelo debe estar tersa y crujiente. Es conveniente que no tengan hojas con bordes amarillos ni flores, puesto que en ese caso estarán demasiado duros para ser degustados. 

Para conservarlos de la mejor manera posible lo idóneo es que los guardes en el cajón del frigorífico, dentro de una bolsa plástica perforada. De este modo, conservarán todas sus propiedades hasta 5 días.

Características nutritivas

Los grelos son un alimento saludable, ideales para mantener una dieta equilibrada. Debes saber que poseen un muy bajo nivel calórico como consecuencia de su elevado contenido en agua. Son bajos en grasas, hidratos de carbono y proteínas. A su vez, son ricos en minerales como el hierro y el calcio y en vitaminas A, C y B6. Destacan por su alto contenido de ácido fólico. 

¿En qué puede ayudarnos?

Debido a sus múltiples propiedades el grelo está especialmente recomendado en la dieta de personas que padecen anemia, porque es rico en hierro y favorece la formación de hemoglobina.

Resultan igualmente recomendables para todas las mujeres que están pensando en quedarse embarazadas o que ya se hallan en período de gestación por su aporte de ácido fólico.

Están especialmente indicados para prevenir el estreñimiento y la obesidad y contribuyen a reforzar los sistemas inmunitario, nervioso y cardiovascular, así como la salud ocular.

¿Y si nos pasamos?

El grelo es un alimento saludable cuyo consumo no presenta efectos secundarios. No obstante, al igual que otro tipo de verduras, no conviene abusar de este producto, ya que su contenido en fibra puede llegar a producir trastornos intestinales o estomacales si lo consumes en exceso. 

¿Y qué más?

Como curiosidad, merece tu atención que un buen método para identificar si el grelo es blando o no consiste en darle un corte transversal en un extremo. Si el centro está muy blanco el grelo no es comestible a causa de su dureza.

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