Calabacín

El calabacín es una hortaliza curcubitácea que se originó en América. Nosotros ingerimos su flor y sus frutos, que tienen un sabor suave y agradable. Esto hace que las posibilidades en la cocina sean numerosas

Denominación

Esta hortaliza se conoce comúnmente como calabacín. Es una planta que pertenece a la familia de las curcubitáceas, como la calabaza. La planta original a partir de la cual surgen todas las demás es Cucurbita pepo.

Origen

La especie originaria de calabacines procede del sur de Estados Unidos y de la zona norte de Sudamérica. Los fósiles más antiguos indican que se cultivaba hasta en el 8000 a. C. Desde estas regiones se expandió por todo Estados Unidos y, tras la llegada de Colón, llegó a Europa.

Los colonos españoles trajeron esta hortaliza que también tuvo amplio éxito en el continente. De hecho, una de las variedades más conocidas, zucchini, se creó en Italia.

Variedades

La clasificación de esta hortaliza siempre ha generado cierta inquietud a los expertos. Actualmente, se considera que existen tres subespecies (pepo, ovifera y fraterna). Sin embargo, hay muchas más variedades diferentes. Las más conocidas son las siguientes:

- Minicalabacines. De tamaño muy pequeño, se suelen utilizar frescos en ensaladas.
- Verdes. Son los frutos alargados de color verde intenso que son típicos en el Mediterráneo.
- Claros. De color verde claro, pueden presentar motas grisáceas.
- Amarillos. Estos frutos son bastante dulces y tienen una textura idónea para utilizarlos en sopas o purés.
- Redondos. Con frutos verdes, son típicos de la zona sur de América.
- Con flor. Son una de las variedades más especiales, con piel tierna y pulpa que es tanto firme como fundente.

¿Qué aspecto tiene?

La planta es generalmente frondosa, con flores y frutos. Las flores masculinas suelen comerse en frituras y los frutos, que son los más utilizados, se escogen cuando todavía están tiernos.

Modo de preparación y empleo

Los calabacines aparecen en infinidad de recetas de cocina, como pueden ser un plato de calabacines rellenos, una ensalada de calabacín y un largo listado de recetas con calabacín. Esta verdura, pueden comerse crudos o cocinados. En cada uno de los casos:

- Crudo. En ensaladas, especialmente la variedad de minicalabacines.
- Cocinado. Tiene múltiples posibilidades, pero una de las más conocidas es su utilización en purés o cremas. Para ello, se cuece durante unos 20 minutos y se añade al resto de ingredientes. También es muy saludable prepararlo en rodajas a la plancha. 

¿Cuándo lo encontramos y en qué condiciones?

 El calabacín es una hortaliza muy agradecida, que puedes encontrar en cualquier época del año (de enero a diciembre). Sin embargo, sí es preciso tener en cuenta que la planta crece de forma idónea en condiciones de humedad y su máximo desarrollo tiene lugar entre 25 ºC y 35 ºC.

Tras la siembra, podrán empezar a recogerse los primeros calabacines a los 40 días. Y la planta seguirá produciendo este fruto durante otros 40 más.

El mejor ejemplar y su conservación

Escoger el mejor ejemplar depende de los gustos de cada persona. No obstante, podemos destacar la variedad zucchini como una de las más preciadas. Para su conservación, se recomienda mantener a temperatura ambiente durante 3 o 4 días. Después de ese tiempo seguirá siendo apto para el consumo, aunque estará más fláccido. Si deseamos que permanezca terso durante más tiempo, deberemos alejarlo de frutas como el tomate, que desprende etileno y acelera la maduración.

Características nutritivas

Hablemos de sus características nutritivas y propiedades. Esta hortaliza se caracteriza en primer lugar por su bajo contenido calórico. Además, hay que tener en cuenta que posee gran cantidad de fibra y otros nutrientes esenciales. En vitaminas, destacan las del complejo A, B y C, aunque hay que señalar que durante el cocinado puede perderse esta última. También contiene minerales imprescindibles como hierro, calcio, magnesio y fósforo.

¿En qué puede ayudarnos?

Hablemos de los beneficios del calabacín. Como hemos dicho, el contenido calórico es muy reducido y presenta gran cantidad de nutrientes beneficiosos como alimento. Por ello, se indica especialmente en personas con sobrepeso, hipertensión, problemas digestivos como estreñimiento o también con retención de líquidos. Es importante que, siempre que se pueda, utilicemos en nuestras recetas de calabacín, la piel de los calabacines para nuestra alimentación, pues albergan la mayoría de los nutrientes beneficiosos.

¿Y si nos pasamos?

Existe una sustancia, que si bien está presente en baja cantidad, si consumimos muchas hortalizas puede provocar efectos tóxicos: la curcubitacina. Sin embargo, un consumo moderado y lógico aporta una gran cantidad de beneficios, como hemos visto anteriormente.

Hay que tener en cuenta, además, que la alimentación ha de ser equilibrada para complementar con varios alimentos frescos los nutrientes que necesita nuestro organismo.

¿Y qué más?

El calabacín presenta mucílago, un tipo de fibra que se hincha en condiciones de humedad. Por ello, al consumir esta hortaliza nos sentiremos muy saciados ya que, en nuestro estómago, esta fibra aumentará de tamaño y reduciremos la sensación de hambre. Además, esta fibra desinflama el tracto digestivo y suaviza las mucosas del estómago, siendo todo ello clave para obtener una digestión más ligera.